lunes, 22 de mayo de 2017

Devenires

Un momento antes de despertar completamente, en el trance del estado de duermevela me pregunto si lo ocurrido horas antes fue real o fue otro sueño. El lado derecho de la cama está vacío, pero las sábanas están completamente desordenadas. Angustia. El gusto a vino aún vivo en mi boca me trae de nuevo a la escena. Hay manchas de mi sangre en el piso, fue el precio que pagué por estrenar unos zapatos y luego no usar curitas. ¿Será el mismo precio que tengo que pagar por dejarte con las ganas? Pero no tengo sustitutos de curitas para este sabor a hiel en mi boca. Angustia. El ambiente se torna ominoso. Hay vino volcado en la mesa mezclado con los restos de las flores que nos fumamos. Hay olor a pequeña muerte y restos de ella en las sábanas en las que acabo de despertar envuelta. Pero vos ya deviniste ausencia. Escapaste. Me resta la presencia de tu ausencia. Pero también, la angustia. 
Te deseo pero no puedo verme como objeto de deseo, no puedo verme en absoluto. Te deseo pero mi imagen ha perdido su brillo hace ya un buen rato y me es mortífero reflejarla en algún espejo sin evitar sentir que cae como desecho. Te deseo, pero no me deseo, y en tanto no puedo verme deseada, no puedo evitar defenderme del primer deseo y así lo hago. Yo también, escapando. Te deseo pero me angustia ver caer mi imagen como un objeto cesible que se separa de mi cuerpo para reducir éste a una nada. Te deseo pero tengo miedo. Entonces trato de jugar el juego con las fichas que te tomo prestadas para intentar al menos, por un instante, hacer con mi deseo algo que no me separe de esa imagen pero que a la vez me permita, evanescentemente, sentirme deseada. Algo vira en ese soplo fugaz. ¿Podré devenir pluma una vez más, entre tus brazos? ¿Podré dejarme ir, una vez más, adentro tuyo? 
Necesito acabar con esta histeria. (En verdad, no quería que te fueras) Necesito calmar esta espera. (Tu rostro a oscuras envuelto en el humo me tentaba a besarte). Necesito permitirme este deseo (Quiero que vuelvas). Otra vez me excita el mero hecho de fantasearte.