viernes, 27 de agosto de 2010

Rebelión en la Granja



“El verdadero enemigo está en la creación de una mentalidad “gramofónica” repetitiva, tanto si se está como si no de acuerdo con el disco que suena en aquel momento.”

“Si la libertad significa algo, es el derecho de decirles a los demás lo que no quieren oír.”

“Los cerdos en verdad no trabajaban, pero dirigían y supervisaban a los demás.”

“Los cerdos eran los que siempre proponían las resoluciones. Los otros animales entendían como debían votar, pero no se les ocurrían ideas propias.”

“El misterio del destino de la leche se aclaró pronto: se mezclaba todos los días en la comida de los cerdos. Las primeras manzanas ya estaban madurando, y el césped de la huerta estaba cubierto de la fruta caída de los árboles. Los animales creyeron, como cosa natural, que aquella fruta sería repartida equitativamente, un día, sin embargo, se dio la orden de que todas las manzanas caídas de los árboles debían ser recolectadas y llevadas al guadarnés para consumo de los cerdos. A poco de ocurrir esto, algunos animales comenzaron a murmurar, pero en vano. Todos los cerdos estaban de acuerdo en este punto, hasta Snowball y Napoleón. Squealer fue enviado para dar las explicaciones necesarias.”

“Nosotros, los cerdos, trabajamos con el cerebro. Toda la administración y organización de esta granja depende de nosotros. Día y noche estamos velando por vuestra felicidad. Por vuestro bien tomamos esa leche y comemos esas manzanas. ¿Sabéis lo que ocurriría si los cerdos fracasáramos en nuestro cometido? ¡Jones volverá! Sí, ¡Jones volvería! Seguramente, camaradas –exclamó Squealer casi suplicante, danzando de un lado a otro y moviendo la cola-, seguramente no hay nadie entre vosotros que desee la vuelta de Jones.”

“Los animales escuchaban primeramente a Napoleón, luego a Snowball, y no podían decidir quién tenía razón; a decir verdad, siempre estaban de acuerdo con el que les estaba hablando en aquel momento.”

“-¡Táctica, camaradas, táctica! Saltando y moviendo la cola con una risita alegre. Los animales no tenían certeza del significado de la palabra, pero Squealer habló tan persuasivamente y tres de los perros que se hallaban con él gruñeron en forma tan amenazante, que aceptaron su explicación sin hacer más preguntas.”

“Nuevamente los animales se sintieron presos de una vaga inquietud. “Nunca tener trato alguno con los humanos, nunca dedicarse a comerciar, nunca usar dinero”, ¿no fueron ésas las primeras resoluciones adoptadas en aquella reunión triunfal, después de haberse expulsado Jones? Todos los animales recordaron haber aprobado tales resoluciones, o por lo menos, creían recordarlo”.

“ ”¿Están seguros de que eso no es algo que han soñado, camaradas? ¿Tienen constancia de tal resolución? ¿Está anotado en alguna parte?” Y puesto que era cierto que nada de eso contaba por escrito, los animales se quedaron convencidos de que estaban equivocados.”

“Durante días enteros los animales no tenían con que alimentarse, excepto paja y remolacha. El espectro del hambre parecía mirarlos cara a cara. Era totalmente necesario ocultar eso al mundo exterior”.

“Si ella pudiera expresar sus pensamientos, hubiera sido para decir que a eso no era a lo que aspiraban cuando emprendieron, años atrás, el derrocamiento de la raza humana. Aquellas escenas de terror y matanza no eran lo que ellos soñaron aquella noche cuando el Viejo Mayor, por primera vez, los incitó a rebelarse. Si ella misma hubiera concebido un cuadro del futuro, sería el de una sociedad de animales liberados del hambre y del látigo, todos iguales, cada uno trabajando de acuerdo con su capacidad, el fuerte protegiendo al débil, como ella protegiera con su pata delantera a aquellos patitos perdidos la noche del discurso de Mayor. En su lugar –ella no sabía por qué, habían llegado a un estado tal en el que nadie se atrevía a decir lo que pensaba, en el que perros feroces y gruñones merodeaban por doquier y donde uno tenía que ver cómo sus camaradas eran despedazados después de confesarse autores de crímenes horribles. No había intención de rebeldía o desobediencia en su mente. Ella sabía que, aun tal y como se presentaban las cosas, estaban mucho mejor que en los días de Jones y que, ante todo, era necesario evitar el regreso de los seres humanos. Sucediera lo que sucediera permanecería leal, trabajaría duro, cumpliría las órdenes que le dieran y aceptaría las directrices de Napoleón. Pero aun así, no era eso lo que ella y los demás anhelaran y para lo que trabajaban tanto. No fue eso por lo que construyeron el molino, e hicieron frente a las balas de Jones. Tales eran sus pensamientos, aunque le faltaban palabras para expresarlos.”

“Días después, cuando ya había desaparecido el terror producido por las ejecuciones, algunos animales recordaron –o creyeron recordar-, que el sexto mandamiento decretaba: “Ningún animal matará a otro animal”. Y aunque nadie quiso mencionarlo al oído de los cerdos o de los perros, se tenía la sensación de que las matanzas que habían tenido lugar no concordaban con aquello. Clover pidió a Benjamín que le leyera el sexto mandamiento, y cuando Benjamín, como de costumbre, dijo que se negaba a entrometerse en esos asuntos, se fue en busca de Muriel. Muriel le leyó el Mandamiento. Decía así: “Ningún animal matará a otro animal sin motivo”. Por una razón u otra, las últimas dos palabras se les habían ido de la memoria a los animales.”

“Los domingos por la mañana Squealer, sujetando un papel largo con una pata, les leía largas listas de cifras, demostrando que la producción de toda clase de víveres había aumentado en un 200 por ciento, 300 por ciento, o 500 por ciento, según el caso. Los animales no vieron motivo para no creerle, especialmente porque no podían recordar con claridad cómo eran las cosas antes de la Rebelión. Aún así, preferían a veces tener menos cifras y más comida.”

“De algún modo parecía como si la granja se hubiera enriquecido sin enriquecer a los animales mismos, exceptuando, naturalmente, los cerdos y los perros.”

“Únicamente el viejo Benjamín manifestaba recordar cada detalle de su larga vida y saber que las cosas nunca fueron, ni podrían ser, mucho mejor o mucho peor; el hambre, la opresión y el desengaño eran, así dijo él, la ley inalterable de la vida.”

“Por primera vez Benjamín consintió en romper la costumbre y leyó lo que estaba escrito en el muro. Allí no había nada excepto un solo mandamiento. Éste decía: “Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”. Después de eso no les resultó extraño al día siguiente que los cerdos que estaban supervisando el trabajo de la granja, llevaran todos un látigo en la mano. No les pareció raro enterarse de que los cerdos se habían comprado una radio, estaban gestionando la instalación de un teléfono, y se habían suscrito a John Bull, Tit-Bits y al Daily Mirror. No les resultó extraño cuando vieron a Napoleón paseando por el jardín de la casa con una pipa en la boca, no, ni siquiera cuando los cerdos sacaron la ropa del señor Jones de los roperos y se la pusieron; Napoleón apareció con una chaqueta negra, pantalones bombachos y polainas de cuero, mientras que su favorita lucía el vestido de seda que la señora Jones acostumbraba a usar los domingos.”

La Rebelión en la Granja, 1945.
George Orwell.


5 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. “ ”¿Están seguros de que eso no es algo que han soñado, camaradas? ¿Tienen constancia de tal resolución? ¿Está anotado en alguna parte?” Y puesto que era cierto que nada de eso contaba por escrito, los animales se quedaron convencidos de que estaban equivocados.”

    Muriel le leyó el Mandamiento. Decía así: “Ningún animal matará a otro animal sin motivo”. Por una razón u otra, las últimas dos palabras se les habían ido de la memoria a los animales.”


    esas dos me hacen acordar a 1984, cuando borraban las evidencias de cuando "el Poder" se confundia, o cuando se arreglaban con alguien con quien antes estaban en guerra y decian que eso no habia pasado, y nunca se encontraban evidencias de ello

    “Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”
    es genial esa

    por suerte no me adelantaste nada de lo que todavia no lei del libro :P

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  3. buenísimo libro, sobre toda esa frase
    “Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”
    se zarpaban los chanchos... da escalofríos, y lo peor es que todo es cierto y nosotros somos las gallinas :(

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  4. 1945... Años pasados que fueron las brasas para las cenizas de hoy... Está claro que hace mucho que el rumbo de la raza humana no es el que hace feliz a la mayoría de las personas. Pero, por algún extraño motivo, las cosas siguen su curso, y lo que fuera lo natural aún no se ha presentado. ¿Acaso vendrá con una mayor conciencia colectiva? ¿Acaso requiere más brío, más convicción, más arrojo? ¿Una verdadera y dulce revolución que no deje solos a los animales en la granja...?

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  5. Magnifico blog Penny Lane.
    Un saludo de Miren desde laultimaresidencia.blogspot.com

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